Las jubilaciones de Roma: el trato a los mayores que nos dejó el legado del Imperio

Roma y sus leyes, de las que aún bebemos. El Derecho Romano y la organización del Imperio. Ahí, en este ‘ordenar la vida’, cobraron especial importancia los mayores, quienes ahora llamamos personas jubiladas o en edad de jubilación y que en Simboliza (www.simboliza.org) cobran protagonismo en las ceremonias ‘Jubileo’ y ‘Campeón/a’.

El Imperio Romano sufrió un claro envejecimiento a partir del siglo II, en particular en Italia. Existía, a diferencia de ahora, un mayor número de hombres que de mujeres en esta etapa de la vida, hecho basado en las numerosas muertes post-parto. Era moneda de uso común las uniones de hombres mayores con mujeres de mucha menor edad (los viudos sobre los 60 años de edad duplicaban, al parecer, a las féminas de esa década).

senadores romanos


El Derecho Romano, a consecuencia, tipificó una figura, la del ‘pater familias’ a la que le otorgó un extraordinario poder, un poder casi tiránico. Los mayores del núcleo familiar podían decidir en casi todo… sin dar explicaciones de nada. El parentesco se originaba y transmitía por vía masculina. El ‘pater familia’ concentraba todo el poder… mientras la mujer anciana sola fue brutalmente desdeñada (es fácil repasar las consecuencias del legado de Roma hasta nuestros días). La República Romana fue un ‘tiempo de oro’ para los hombres de más edad en condiciones mentales y físicas adecuadas; Roma les premiaba y les otorgaba poder, por ejemplo, a través del peso de su voz en el Senado.

senadores romanos 1

Sin embargo, con la llegada del tiempo de Augusto, este peso empieza a decrecer. Florecen las artes y la economía… pero mengua la figura jurídica del ‘pater familias’. A los ancianos ya no se le distingue con cargos políticos por el mero hecho de haber llegado a esta edad; se sigue reconociendo, sin embargo, su valía… pero siempre a título personal (Roma premiaba la excelencia). Algunos hombres mayores comenzaron a sufrir los rigores de la vejez y ciertos desprecios sociales y familiares.

La época dorada de las jubilaciones romanas decayó y dio paso a una etapa donde cotizaba el buen hacer ante todo. El buen hacer… y el patrimonio de toda una vida. La Iglesia Cristiana como institución, en sus primeros años, siguió esta misma corriente: el anciano quedó relegado muchos escalones por debajo del joven dinámico, con ganas de extender un credo… y fuerte.

primeras comunidades cristianas

 

#jubilados #mayores #jubilación #historia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *